Llega el calor, enciendes el aire acondicionado y notas que sopla pero no enfría. Es una de las consultas más frecuentes que recibimos, sobre todo a partir de mayo. Antes de llamar a nadie, hay cosas que puedes comprobar tú mismo.
1. Filtros sucios
Es la causa más habitual y la más fácil de solucionar. Los filtros de la unidad interior acumulan polvo, especialmente si llevan meses sin limpiarse. Cuando están obstruidos, el aire no circula bien y el equipo pierde capacidad de enfriamiento.
Qué hacer: abre la tapa de la unidad interior, saca los filtros y límpialos con agua tibia y un poco de jabón neutro. Déjalos secar completamente antes de volver a colocarlos. Deberías hacer esto al menos una vez al mes en temporada de uso.
2. Temperatura exterior muy alta
Los equipos de aire acondicionado tienen un rango de funcionamiento. Cuando la temperatura exterior supera los 42-45 °C, muchos splits pierden rendimiento porque el compresor de la unidad exterior no puede disipar el calor eficientemente.
Qué hacer: asegúrate de que la unidad exterior no recibe sol directo durante las horas centrales del día. Si está en una terraza sin sombra, un toldo o una pérgola pueden mejorar su rendimiento notablemente. Nunca la cubras con nada que impida la circulación del aire.
3. Gas refrigerante bajo
Si el equipo ha perdido gas refrigerante, enfriará cada vez menos hasta dejar de hacerlo. Las fugas suelen producirse en las soldaduras de las tuberías de cobre o en las conexiones entre unidad interior y exterior.
Qué hacer: esto no lo puedes arreglar tú. Necesitas un técnico con certificación para detectar la fuga, repararla y recargar el gas. Ojo: recargar sin reparar la fuga es tirar el dinero, porque volverá a perderse.
4. Unidad exterior obstruida
La unidad exterior necesita expulsar aire caliente. Si tiene las aletas del condensador tapadas por suciedad, hojas o pelusas, no puede hacerlo bien y el equipo pierde potencia o se detiene por protección térmica.
Qué hacer: con el equipo apagado, limpia las aletas con un cepillo suave o con un chorro de agua a baja presión (nunca a presión alta, que las dobla). Comprueba también que no haya objetos —macetas, cajas, ropa tendida— bloqueando el flujo de aire alrededor de la unidad.
5. Equipo infradimensionado
Si el aire acondicionado enfría pero no lo suficiente, es posible que el equipo sea demasiado pequeño para la estancia. Un split de 2.500 frigorías puede ser suficiente para un dormitorio de 15 m², pero no para un salón de 35 m² con ventanales orientados al sur.
Qué hacer: comprueba la potencia del equipo (en frigorías o kW) y compárala con el tamaño de la estancia. Como regla general, necesitas unas 100 frigorías por m² en una zona de clima cálido como la Costa del Sol. Si la estancia tiene muchas ventanas, orientación sur o techo alto, necesitarás más.
6. Modo incorrecto
Parece obvio, pero ocurre más de lo que piensas. Si el mando está en modo ventilación o en modo calor, el equipo sopla aire pero no enfría.
Qué hacer: comprueba que el mando marca el modo frío (icono de copo de nieve). Ajusta la temperatura a 24-25 °C y espera 10 minutos antes de bajarla más. Si el display del mando no funciona bien, cambia las pilas.
7. Compresor averiado
Si nada de lo anterior resuelve el problema, es posible que el compresor —el corazón del equipo— esté dañado. Suele notarse porque la unidad exterior no arranca o arranca y se para a los pocos segundos.
Qué hacer: necesitas un técnico. La reparación del compresor es costosa y en equipos con más de 8-10 años a veces compensa más sustituir el equipo completo que repararlo.
Cuándo llamar a un profesional
Puedes encargarte tú de limpiar filtros, revisar el mando y despejar la unidad exterior. Pero si el problema persiste, no intentes abrir el equipo ni manipular el gas refrigerante: es un circuito a presión que requiere herramientas y certificación específica.
Un buen técnico debería diagnosticarte el problema en la misma visita y darte un presupuesto por escrito antes de tocar nada.